jueves, 29 de noviembre de 2012

Un estudio demuestra que el nivel del mar sube de forma alarmante

Un estudio demuestra que el nivel del mar sube de forma alarmante
El nivel del mar está subiendo un 60% más rápido que las proyecciones planteadas por el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Esta es la conclusión a la que ha llegado una investigación, publicada en «Environmental Research Letters», llevada a cabo por expertos del «Instituto Potsdam de Investigación del Impacto Climático» en colaboración con varias entidades.

Los datos, que han sido establecidos gracias a varias mediciones por satélite, determinan que los niveles del mar están aumentando realmente a un ritmo de 3,2 milímetros al año, frente a la estimación prevista de 2 milímetros anuales. Por suerte, las temperaturas se mantienen en los promedios proyectados.

Para llegar a esta peligrosa conclusión, el estudio realizó un análisis de las temperaturas globales y los datos del nivel del mar durante las últimas dos décadas. A continuación, comparó ambas proyecciones con las hechas en el informe tercero y cuarto del IPCC para, finalmente, obtener los resultados tomando los promedios de los cinco terrenos disponibles y la serie mundial de la temperatura del océano.

Después de eliminar los tres fenómenos que causan variabilidad a corto plazo en las temperaturas globales (variaciones solares, aerosoles volcánicos y El Niño/Oscilación del Sur), los científicos descubrieron que la tendencia al calentamiento global en este momento es de 0,16 ° C por década, conclusión que sigue de cerca las proyecciones del IPCC. Sin embargo, las mediciones por satélite de los niveles del mar mostraron una imagen diferente, con unas tasas de aumento un 60% más veloces que las proyecciones estipuladas.

Las mediciones satelitales del nivel del mar suben por el rebote de las ondas de radar detrás de la superficie del mar, pero estos aparatos son mucho más precisos que los medidores de mareas, ya que tienen cobertura casi global, mientras que estos últimos sólo muestran mediciones a lo largo de la costa. Los mareógrafos también incluyen la variabilidad que no tiene nada que ver con los cambios en el nivel del mar global, sino más bien con la forma en la que el agua se mueve en los océanos, por ejemplo, bajo los efectos del viento.

El estudio también muestra que es muy poco probable que el aumento de la tasa se deba a la variabilidad interna del sistema climático. A su vez, concluye que los componentes no climáticos de la subida del nivel del mar (como el almacenamiento de agua en los embalses y la extracción de aguas subterráneas) no tienen un efecto en las comparaciones realizadas.

«Este estudio demuestra una vez más que el IPCC está lejos de ser alarmista, pero en realidad tiene subestimado el problema del cambio climático, que se aplica no sólo en el aumento del nivel del mar, sino también a eventos extremos y la pérdida de hielo marino en el Ártico», afirmó el autor principal de la investigación, Stefan Rahmstorf, quien colaboró con Tempo Analytics y el Laboratorio de Estudios en Geofísica y Oceanografía Espaciales.

EUROPA PRESS

sábado, 24 de noviembre de 2012

Niveles récord de gases de efecto invernadero ahogan el planeta

Niveles récord de gases de efecto invernadero ahogan el planeta
La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzó un nuevo récord histórico en 2011, según reveló ayer la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su informe anual. La cantidad de partículas de los principales causantes del calentamiento global —dióxido de carbono, metano y óxido nitroso— no ha dejado de aumentar. El objetivo fijado por Naciones Unidas es que no se superen las 450 partes por millón, límite que, de continuar esta tendencia alcista, se sobrepasará en las próximas décadas.

Los niveles de dióxido de carbono, cuyas emisiones están provocadas por la quema de combustibles fósiles o la deforestación, llegaron a 390,9 partes por millón el año pasado, lo que supone dos partes por millón más que en 2010. Según el boletín de la OMM, el nivel actual es un 140% superior al de la era preindustrial (1750). Desde entonces se han emitido a la atmósfera cerca de 375.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, de las que más de la mitad permanecen en la atmósfera. El resto ha sido absorbido por los océanos y la biosfera (los seres vivos de la Tierra).

Esos millones de toneladas de carbono “permanecerán en la atmósfera durante siglos, lo que provocará un mayor calentamiento de nuestro planeta e incidirá en todos los aspectos de la vida en la Tierra”, advirtió el secretario general de la OMM, Michel Jarraud al presentar el boletín en Ginebra. Por eso, Aída Vila, responsable de cambio climático de Greenpeace España, urge a la “reducción drástica” de las emisiones". "Si cada año batimos un récord, cada vez será más difícil revertir las consecuencias económicas y sobre el medio ambiente”, afirma. En este sentido, Jarraud destacó durante su exposición ayer que el problema no es solo que la concentración de gases aumenta, sino que lo hace a un ritmo cada vez más acelerado y de manera exponencial.

El dióxido de carbono es el más abundante de los gases de efecto invernadero de larga duración. Pero la presencia de metano y el óxido nitroso, corresponsables del calentamiento del planeta, también se ha incrementado notablemente. El primero ha alcanzado un máximo sin precedentes en 2011: 1,81 partículas por millón. Este nivel es un 259% superior al registrado en 1.750 y un 0,28% mayor que el de 2010. El 60% de este gas proviene de los cultivos de arroz, la explotación de combustibles fósiles, combustión de biomasa y de rumiantes, mientras que el resto proviene de fuentes naturales (humedales y termitas). Las fuentes del óxido nitroso son el uso de fertilizantes, algunos procesos industriales y también la combustión de biomasa. Su presencia en la atmósfera —0,32 partículas por millón— está un 120% por encima de la registrada en la era preindustrial y un 0,31% respecto al año anterior.

Peor aún, los científicos no pueden asegurar que el planeta seguirá teniendo la capacidad de absorber las crecientes cantidades de estos gases, como ha sucedido hasta ahora. Esto sucede, según explica Vila, porque aumentan las emisiones a la vez que disminuyen los sumideros que las absorben, como los bosques, debido a la deforestación. Los océanos tampoco se salvan. “Hemos observado que se están volviendo más ácidos como consecuencia de la absorción de dióxido de carbono, lo que puede repercutir en la cadena alimenticia submarina y los arrecifes de coral”, dijo Jarraud. En este sentido, un estudio reciente de Oceana, organización para la conservación de los ecosistemas marinos, concluyó que la acidificación de los mares amenazaba la seguridad alimentaria. El aumento de temperaturas, decía el informe, obliga a los peces a migrar hacia aguas más profundas o morir, lo que repercute en una disminución de la pesca y, con ello, de la principal fuente de proteínas de millones de personas...

Alejandra Agudo | ELPAIS.com